La Cumbre sola no arreglará nada, pero Macri sabe que puede cambiar el viento

EL GOBIERNO DEBE ENTRENARSE EN NUEVO ESCENARIO. APROVECHAR LAS 72 HORAS DE AIRE FRESCO. El G-20 y las chances para cambiar la expectativa EE.UU. y China, o cómo quedarse con los dos al mismo tiempo. Fin de noviembre clave.

Dúo. Argentina debió hacer equilibrio entre Donald Trump y Xi Jinping durante toda la Cumbre. Es un juego que quizas deba jugar largamente en las próximas décadas.
La pelota de la realidad sigue estando en el campo del Gobierno; las chances de usarla bien son bastante más optimistas hoy que lo que eran hace un mes. Nada de lo que sucedió en el G-20 (salvo por los múltiples convenios que se firmaron y que significarán inversiones en un futuro mas o menos mediado) alcanza por si mismo para garantizarle a Mauricio Macri un horizonte de tranquilidad, sobre todo para el 2019, pero todo lo que sucedió durante las últimas 72 hs. podría convertirse en una explendida plataforma para dar vuelta la mufa que sofocó al país desde abril con la corrida cambiaria. De nuevo, todo esta en manos de Cambiemos otra vez.

En política el cambio de expectativa sobre un gobierno no siempre esta relacionado con hechos puntuales, muchas veces el cambio de aire se produce por un suba de expectativas, un clima calmo y previsible en lo político y la confianza en que la crisis se puede calmar. ¿El G-20 puede servir de algo en esto? Sin duda, como se dijo antes, nada objetivo cambiará tras la cumbre, pero el Gobierno puede capitalizar ese cambio de aire que el mundo entero reflejó durante tres días. Solo con que comience a hacer base, de una vez por todas, la idea de que el país no puede atarse a recetas aislacionistas, ni vivir encerrado en si mismo como el peronismo kirchnerista le propuso como receta, habrá un avance interesante.

Lo tienen que entender Macri y su Gabinete también. Las fotos del G-20 ayudarán y la euforia casi mundialista que se contagio a buena parte de la población tambien. ¿Es racionalidad de lo que se habla? Para nada: en lo racional y concreto Argentina sigue estando complicada y metida en una crisis de proporciones que afectará a este y a los próximos gobiernos, pero con alguna astucia el mundo que se instaló en Buenos Aires por tres días puede ayudar a cambiar el aire.

Macri puede tener en los próximo días un par de buenas noticias. La baja de la inflación en noviembre es una de ellas pero para salir de la recesión faltarán unos cuantos meses hasta entrado el 2019, aunque todo salga bien. El acuerdo comercial entre Trump y Xi Jinping otro, no porque Argentina haya tenido algo que ver sino porque los mercados lo recibirán con algún festejo hoy y porque la presión sobre la tasa de interés y el dólar caro puede amainar.

La relación del país con Estados Unidos de Donald Trump no solo es absoluta por el apoyo que dieron en el directorio del FMI para decidir la asistencia financiera de u$s57.100 millones (fue Trump y no Lagarde quien tomo esa decisión) sino porque el propio estadounidense así lo decidió dentro de su juego económico internacional y Macri lo aceptó de buena gana. Bastaba chequear ayer los videos de agradecimiento a Macri y Juliana Awada que la Casa Blanca había editado para Trump y su esposa Melania. Esa relación no deja lugar para las dudas. Por ejemplo, como las que tuvo el Gobierno durante unas largas tres horas en las que no hubo respuesta a la declaración de la vocera de la Casa Blanca sobre una condena al carácter predatorio del comercio chino como resultado de la reunión Macri-Trump. Washington presionó y Argentina dudó en rato en como jugar ese juego al punto que Macri lo desmintió personalmente un día después.

La cumbre del G-20 fue éxito para la Argentina en todo lo que podría serlo y hasta en asuntos en los que ni siquiera el país puede asomar la nariz. Que la declaración final del grupo resultara lo suficientemente lavada como para hacerle perder entidad no es una novedad para estas cumbres, ya que en momentos de crisis y guerras comerciales es un milagro que se logren aunque sea esos consensos formales. En este caso, incluso, tampoco lo fueron tanto ya que el acuerdo para reformar la OMC refleja al menos un avance en un tema donde China y EE.UU. armaron un complicado acuerdo. De hecho su redacción dio el primer indicio sobre el éxito que tendría esa noche la cumbre entre Trump y Xi Jinping en nuestro Palacio Duhau.

La organización de todo el G-20 fue impecable por donde se la mire, A Patricia Bullrich le queda el desafío de demostrar desde ahora que puede manejar la calle como lo hizo esos días, aunque fuera de bromas esta claro que las condiciones de una protesta callejera de piqueteros no tiene nada que ver con las que se oponen a estas cumbres y mucho menos a compararla con el control de un Boca-River que, en técnica y despliegue no tiene punto alguno de coincidencia. Un dato de color: en materia de organización hasta se puede consultar a los mas de 2500 periodistas que vinieron a cubrirla sobre la atención que recibieron en el centro de prensa de Parque Norte; algunos hasta grabaron documentales sobre las virtudes de la alimentación en Argentina, algo que no se repite con los periodistas locales en otras ocasiones.

Fuente.ámbio.com