“Vivimos un momento de corrección política, que es como una autocensura colectiva”

GRÁFICA. Entrevista al ilustrador y humorista Sergio Langer

El creador de La Nelly y de Mamá Pierri visitó Paraná en el marco del tercer Festival de Historietas, Humor, Animación e Ilustración que se realizó en La Vieja Usina, donde presentó su libro “Judíos”. Sergio Langer se quedó los tres días del evento interactuando con el público y con artistas locales.

GRÁFICA. Entrevista al ilustrador y humorista Sergio Langer
GRÁFICA. Entrevista al ilustrador y humorista Sergio Langer

La tira de humor gráfico La Nelly, que lleva 12 años de existencia en Clarín -de los cuales estuvo ocho temporadas en la contratapa-, lo hizo popularmente conocido; aunque el arquitecto Sergio Langer trabaja con el humor y la ilustración desde el año 1979. Sus comienzos fueron en Humor Registrado, Rico Tipo y con viñetas en Humor, Sex Humor y Play Boy. Ha publicado en medios tan diversos como Página 12, Revista Noticias, Newsweek, O Pasquim (Río de Janeiro), Los Ángeles Times, El Observador (Montevideo), el Courriere International (Francia), El Comercio (Perú), Los Inrokuptibles o Rolling Stone. Actualmente su obra aparece, además de Clarín, en la Revista Barcelona. Langer presentó su nuevo libro, Judíos (editorial Planeta, 2015), durante la tercera edición de la FHAI que se desarrolló en el Centro Cultural y de Convenciones La Vieja Usina. Luego, se quedó hasta el domingo participando del Festival, firmando ejemplares e intercambiando opiniones con dibujantes de la región. “Esto de salir de gira no es algo que esté incorporado a mi rutina, soy más bien un bicho de estar metido en mi casa, pero este año la edición del libro me proyectó para moverme y agitar el laburo de uno. Y esto te aporta un contacto humano fundamental”, cuenta el dibujante de 56 años a EL DIARIO, en el inicio de una conversación centrada en su nuevo libro, su estilo de humor, y la libertad creativa.
RAÍCES. “Estoy disfrutando de haber hecho un libro totalmente honesto, que me sale de los cojones, sin pensar en un producto, y que a su vez lo edita una editorial que sí apuesta a un mercado grande. Entonces, se juntaron esas dos cosas que no suelen darse”, afirma Langer sobre su nuevo trabajo. Las 352 páginas de Judíos están divididas en capítulos (los nazis, el conflicto en Medio Oriente, la religión, etc.), que incluye un insert sobre el contexto (autobiográfico) de producción. “La idea la propuse yo: tenía muy poco material y fue un momento donde puse el carro por delante de los caballos, pero necesitaba eso como disparador. Me dijeron que sí y me puse a laburar durante dos años. En el ínterin se aplazó la salida porque la editorial estaba preocupada por el bombardeo de Israel en Gaza, como había un clima denso esperamos a que se aquiete, porque no querían tener en la agenda un conflicto que trascienda y lastime”, explica el autor, que se define como judío ateo.
“Vengo básicamente de una familia judía (hijo de inmigrantes rumanos y polacos) y me siento judío aunque no soy religioso. Hay mil formas de ser judío, y yo estoy muy marcado por la historia porque mi vieja es sobreviviente de un campo de concentración. Este libro es como un homenaje a ella, donde yo puedo cerrar un capítulo con esa madre tan sufriente y al mismo tiempo me reconecto con esas raíces”, sostiene.
Langer creció en escuelas judías en el barrio de Once, en Buenos Aires; de niño juntaba recortes sobre criminales nazis que guardaba en una carpeta, y tenía a Simon Wiesenthal como su máximo héroe.
De grande, tomó distancia de aquella educación. “No tenía expectativas de hacer un libro sobre humor judío, recopilando chistes de género y dibujándolos; acá hay chistes que son sobre el atentado a la AMIA, por ejemplo, pero todo está pensado desde la buena leche, a pesar de que es un humor zarpado. Te podés reír y emocionar al mismo tiempo”, advierte. “En un momento me cuestioné lo que estaba haciendo, y encima en enero matan a 12 periodistas y 5 dibujantes en París (el atentado a Charlie Hebdo). Como estoy trabajando con ese material –Medio Oriente, el terrorismo- me agarró un poco de miedo; pero bueno, es lo que hago, elegí este tipo de humor. Lo de Charlie Hebdo creo que beneficia a los sectores conservadores que quieren que el odio hacia el musulmán sea tal que justifique cualquier acción bélica de castigo y represalia”, evalúa. “Actualmente estamos viviendo un momento de mucha corrección política, que es una especie de autocensura colectiva que hay en todos los ámbitos: no podés joder con los negros, no podés joder con los judíos, no podés joder con los homosexuales… al final no podés hacer nada. Todo está muy medido, incluso la mirada progre es de corrección política y es lo que se baja desde los grandes medios para no herir susceptibilidades. Sin embargo, el humor es así, y el mío nace de una actitud genuina, honesta, y por suerte hay gente que lo recibe y disfruta”, opina Langer, que suele ser muchas veces negrísimo en sus chistes, y que no se queda atrás cuando se trata de retratar su propia cultura.
HACER REÍR. “Para mí, lo que hago tiene que hacer reír; si no estoy en problemas. Si además la gente piensa en esos temas desde otro lugar, aunque no lo hago con una función de hacer docencia, me parece genial. Es una necesidad expresiva que tengo, muy visceral. Me gusta el humor absurdo, surrealista, el humor porque sí. El riesgo es que no es para todos y que haya gente que se puede molestar. Pero la función primordial es hacer reír, porque si le vas agregando premisas como esclarecer, por ejemplo, le vas restando intensidad. Por eso me gusta el humor como sale”, considera Langer. “Hay muchos dibujantes en la Argentina que trabajan en esa línea: están Gustavo Sala, Esteban Podetti, Diego Parés… cada uno con su estilo y su mirada, lo que me parece muy saludable. Somos una especie de semillero en donde pateas una baldosa y salen dibujantes o jugadores de fútbol”, grafica. “Hay que reconocer que en estos momentos en nuestro país hay una libertad de expresión que no se ve en otros países de Latinoamérica. En México asesinan periodistas por cualquier pelotudez, y yo acá hago humor con lo que sea: le pego al gobierno y también a la oposición. Tengo mucha libertad para trabajar. Obvio que sé cuáles son los límites, y por eso a veces mando fruta y hay que leer entre líneas. En Clarín no vas a joder con la Iglesia, con la religión ni con las drogas. Pero después de todo es una tira de humor gráfico, tampoco son ensayos políticos”, opinó Langer durante la entrevista, que se concretó en el marco de su primera visita a Paraná.

Mamá Pierri y La Nelly
“En Clarín sé cuál es la cancha, y en Revista Barcelona trabajo sin red. Alguna vez dije que lo que no podía hacer en Clarín (con La Nelly, junto a Rubén Mira) lo hacía en Barcelona (con Mamá Pierri o Clase Media), pero en realidad son dos registros distintos. La Nelly tiene una proyección bárbara, es un personaje bien argentino y de clase media. Tiene un mundo de claroscuros muy interesante: mientras que Mamá Pierri es nazi, es un personaje más cuadrado; la Nelly interactúa con los inmigrantes y los pibes chorros de su barrio, entonces conviven más allá de sus prejuicios. Uno de los personajes más piolas de la tira es Catalina, la boliviana, que no habla pero piensa. La Nelly no es tan mala como muchos creen, y además tiene una amiga progre que le marca cuando se va muy al carajo, como El Quijote y Sancho Panza”, define Langer.