Memoria, exilios e identidades, entre la historia y la literatura

CULTURA Y SOCIEDAD. Sabrina Zehnder y una investigación sobre las migraciones y la cultura

Indagar en la dimensión judía, en particular de los procesos personales y grupales de los primeros migrantes judíos y sus hijos en Argentina es uno de los objetivos del trabajo de Sabrina Zehnder. Esta investigadora residente en Alemania, es autora de Poética espacial de la diáspora y del exilio en la Trilogía de la memoria de Pedro Orgambide, trabajo que presentará el jueves próximo en el Centro Cultural La Hendija y acerca del cual reflexionó con EL DIARIO.

CULTURA Y SOCIEDAD. Sabrina Zehnder y una investigación sobre las migraciones y la cultura
CULTURA Y SOCIEDAD. Sabrina Zehnder y una investigación sobre las migraciones y la cultura

Si algo ofrece Latinoamérica es oportunidades. En múltiples aspectos, es un continente en el que mucho hay por hacer. La afirmación válida en general, también lo es para los campos del quehacer humano, entre ellos el intelectual. Diversos son los temas que se presentan ante el estudioso, el investigador, el académico, para ser considerados y luego analizados. El resultado de ese esfuerzo, si se acepta realizarlo, representa un aporte valioso si se lo vincula a una perspectiva de revalorización y conocimiento de la singularidad de procesos que han dado forma al presente de los países que integran esta comunidad de naciones.
Del vasto universo de cuestiones que enlazan historia, cultura, identidad, uno de ellas es la inmigración, fenómeno que en Argentina posee particular relevancia. El país y la provincia recibieron el aporte de colectividades de disintos puntos del planeta. Una de ellas, la judía, tema que ha sido objeto de interés y que tiene en Alberto Gerchunoff y Samuel Eichelbaum a dos voces principales en el panorama cultural del país.
Pero buena parte de los trabajos realizados específicamente sobre Entre Ríos –que no son tantos- se plantean desde una mirada descriptiva, y reúnen profusa cantidad de testimonios para recuperar la presencia de esa cultura. Entre los más recientes, pueden señalarse trabajos de Graciela Rothman y Susana Chiaramonte.
Desde el campo académico, no abundan asimismo los autores que se han dedicado a aportar sus análisis. Puede citarse como referencia, el caso del paranaense Leonardo Senkman.
En esta perspectiva se inscribe `Poética espacial de la diáspora y del exilio en la Trilogía de la memoria de Pedro Orgambide´, trabajo de Sabrina Sehnder. El volumen, editado por Editorial Fundación La Hendija es el resultado de años de trabajo de esta investigadora y docente argentina que desde 1990 reside en Alemania y que, en una entrevista en EL DIARIO, adelantó claves sobre este texto que presentará el próximo jueves a las 20.30 en el Centro Cultural La Hendija (Gualeguaychú 171).
DISTANCIAS Y ENFOQUES. “Cuando uno vive en otro país la distancia permite una perspectiva diferente. Puede ver cosas de su cultura que antes estaban, pero tácitas, con un nuevo enfoque. Y desde allí repensarlas y repensarse”, explica a EL DIARIO la investigadora.
Puede decirse que Zehnder se `encontró´ con Pedro Orgambide y su obra en Europa. Para esta académica formada en Alemania, donde reside desde 1990 y es docente universitaria, “la distancia de vivir en el extranjero, hace que uno tenga otra mirada sobre la sociedad en la que nació y creció, sobre la historia y la cultura de ese lugar”. En su período de formación en aquel continente, la investigadora se reencontró con su infancia en Córdoba y su propia historia.
Orgambide, el autor estudiado, “también sufre ese distanciamiento, la experiencia del exilio, y allí se vincula con esta posibilidad de reconocerse en otras formas de vida, ya que escribe esta trilogía, en su residencia en México”. Zehnder refiere a `El arrabal del mundo´(1984), `Hacer la América´ (1984) y `Pura memoria´ (1985). En ellas propone “una mirada retrospectiva sobre la historia argentina, pero que además incluye su presente como exiliado”.
Hay un movimiento interno en las tres novelas que abarca desde el Virreynato del Río de la Plata, hasta 1945. El trabajo del escritor permite comprender procesos que han dado forma a lo que es La Argentina porque “nunca abandona una mirada hacia el presente, aún en ese momento, en plena dictadura militar”.
Eso permite al lector “no sólo quedarse en el pasado, sino también hacer conexiones hacia el presente”. En ese sentido, señala Sehnder, “Orgambide no es un novelista que habla sobre de historia, sino que también politiza el presente y de este modo posibilita entender la historia como un proceso constituído por miles de eslabones”. Hay en este camino “matrices o claves que mutan, y se repiten, que conforman líneas que nos caracterizan y que son parte de estas novelas y de la historia de esta parte del mundo”, sostiene la académica. Y ejemplifica: “las dictaduras, el caudillismo, la represión, la marginación de amplios sectores populares, también de las minorías”.
DESPLAZAMIENTOS Y PÉRDIDAS. En el relato que plantea Orgambide, también aparecen señalados por la investigadora otros elementos cruciales: pueden entreverse los procesos de integración, de aculturación que deben atravesar los grupos migratorios. No sólo los que sufren procesos de desplazamiento de un país a otro, sino también los internos.
Pero es en el encuentro de los migrantes judíos, tributarios de la diáspora del pueblo hebreo, en donde Zehnder concentra su análisis para señalar ambigüedades, contradicciones y síntesis que se expresan en costumbres, el lenguaje, la gastronomía. Y también en pérdidas, alejamientos que se revelan en traumas y disputas intergeneracionales en torno a la interpretación del pasado, de la herencia cultural y del legado ancestral de culturas milenarias, atravesadas por el nomadismo, categoría conceptual que es analizada en el trabajo que se presentará el próximo jueves.
“Veo la cultura judía asociada a la imagen de un enlace entre una cultura ancestral heredada con otros elementos nuevos integrados de los lugares en que aquella tradición milenaria se integró”, opina Zehnder que enfoca este dilema sobre todo en el análisi de `Pura Memoria´. En la novela, David Silberstein, hijo de migrantes judíos nacido en Argentina, entabla relaciones entre la historia familiar y su presente. El texto “establece una lectura y propone la reflexión sobre territorios fijos y pretendidamente inmutables que se convierten en espacios de creencias y en culturas permeables”.
Entre los aspectos analizados por Zehnder a través de Orgambide aparece también el idioma coloquial como un espacio en el que se disputa poder. “Orgambide le da un espacio muy grande a la oralidad, el lenguaje hablado, de los gauchos, de las minorías marginadas y perseguidas, toma ese lenguaje de la `barbarie´ despreciado por la `civilización´, y lo toma para reflexionar sobre la construcción de los sujetos sociales”.
Y en otro momento, la autora se concentra en la noción de aculturación, que tiene vinculación con el concepto de `passing´, acuñado al calor de la reflexión sobre los procesos de migración que involucran a culturas completas que deben moverse del lugar que han habitado por siglos, desperdigándose por el mundo.
“La aculturación, que tiene multiples definiciones, es un proceso que se da a partir del pasaje de una cultura a otra, de una lengua a otra, y que se enfoca en comprender cómo el migrante integra elementos de otra sociedad a la cultura que lo ha constituido”, explica la docente. Y al referirse al `passing´, precisa que se centra en “el traspaso de una cultura a otra, la pérdida de la cultura propia, que es la de los elementos diferenciales que precisamente singularizan esa cultura”

Pensar la identidad
Una de las múltiples posibilidades que ofrece la lectura del libro de Sabrina Zenhnder, es que brinda claves para reinterpretar este fenómeno contemporáneo: la migración, sus motivaciones y las consecuencias de estos gigantescos traslados. “Identidad es un término que siempre acompañó las transformaciones sociales y la historia”, señala Zehnder.
Al término se lo presentó como “algo cerrado, hermético, cuando no es así, es un concepto cambiante, fronterizo, permeable a nuevas influencias”, destaca. Y agrega: “uno puede percibir allí las construcciones sociales”.
Sus reflexiones están ligadas a la parte final de Poética espacial de la diáspora y del exilio en la Trilogía de la memoria de Pedro Orgambide, en la cual la investigadora considera el reflujo hacia Europa de miles de integrantes de familias que llegaron a este continente para `hacer la América´ y que deben cruzar nuevamente el océano o moverse miles de kilómetros para intentar labrarse un futuro más ausipicioso. Así permite entender procesos, en ida y vuelta, de estos movimientos masivos de población, que impactan nociones claves como `identidad´. Este concepto, construido desde una perspectiva hegemónica (a lo largo de siglos) dio forma a procesos políticos y sociales que conformaron el mapa geopolítico global. Y que actualmente está en crisis luego de ser puesto en cuestión precisamente por fenómenos de migración masivas, protagonizados por millones de personas que se desplazan obligadas de su territorio natal. Europa es hoy el espacio en que más intensamente se despliegan esas tribulaciones planteado por el `nomadismo´ y las transformaciones que irremediablemente establece.
“Al vivir en el extranjero, uno se hace un poco nómade, vive entre fronteras, entre diferentes culturas. Y en este nomadismo, en esta pertenencia a varias culturas y sociedades, personalmente me siento muy cercana a una cultura nómade por excelencia, que tiene raíces en muchos continentes”, asegura la investigadora para quien “el flujo de migrantes, estas olas de refugiados que están llegando a Europa impulsa nuevas reflexiones en torno a la cultura, por ejemplo qué incorporamos de estas identidades que quieren tener un lugar en Europa”, piensa Zehnder. Por otra parte destaca que vuelve a plantear preguntas básicas como “¿Qué significa ser europeo, alemán, italiano, francés, español? en este contexto”.
“Es un hecho que la diáspora y su imaginario se nutren de la exclusión religiosa. Sin embargo la vitalidad que han tomado las diásporas como movimientos y traslados de un gran número de personas a otro lugar o lugares, ha cambiado su concepto”, señala la investigadora, para quien la supervivencia material obliga a millones de ciudadanos a migrar a otras latitudes o a desplazarse temporalmente y vivir en tránsito entre dos comunidades, disociados entre dos lugares y culturas.
Este fenómeno contemporáneo, resulta más cercano de lo que en principio puede pensarse. Las preguntas son válidas para miles de habitantes de provincias argentinas, que del medio rural se han desplazado a las grandes ciudades, a las que también han modificado. O para los millones de migrantes de países limítrofes que han llegado al país.
Desde este enfoque, alejado de esencialismos y cristalizaciones, el trabajo de Sabrina Zehnder lleva necesariamente a considerar matices en los procesos sociales, históricos y políticos, alejándose de la mirada sesgada que para avanzar en el análisis de la comprensión de lo social reduce la riqueza de la paleta cromática a blancos o negros.